miércoles, 17 de octubre de 2012

Comienza la cuenta atrás


Treinta días para ser mayor de edad, y soy más pequeña que nunca. 


Las lágrimas bañaban su almohada cada noche, sin excepción. Nunca se secaban.
Ese no era su sitio, y estaba convencida de que jamás lo sería. ¿Dónde estaba la playa? Ella no podía vivir sin el mar, sin la sal, sin su sal.

Todo le venía grande. Ella creía ser más fuerte. Ella creía poder con todo.
(Aunque la almohada estaba empezando a secarse) 

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